Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió públicamente en defensa de Gianni Infantino en momentos en que el presidente de la FIFA enfrenta una creciente presión internacional por parte de importantes confederaciones que cuestionan su gestión y reclaman cambios en la conducción del máximo organismo del fútbol mundial.
Trump utilizó su plataforma Truth Social para advertir que la FIFA cometería un “terrible error” si considerara sustituir a Infantino, convirtiéndose en una de las figuras internacionales de mayor peso en respaldarlo durante una de las crisis institucionales más importantes que enfrenta el dirigente desde que asumió el cargo en 2016.
El mandatario estadounidense destacó particularmente la gestión de Infantino durante la Copa Mundial de 2026, disputada en Estados Unidos, México y Canadá, y aseguró que el torneo alcanzó resultados históricos tanto en organización como en rentabilidad.
Para Trump, la continuidad del dirigente ítalo-suizo resulta fundamental para mantener esos niveles de éxito. En su mensaje aseguró que, si Infantino abandona la presidencia, futuras ediciones de la Copa del Mundo difícilmente alcanzarían resultados similares.
El respaldo presidencial ocurre mientras UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) aumentan sus cuestionamientos contra la conducción de la FIFA. Las tres organizaciones han reclamado mayor transparencia, rendición de cuentas y cambios significativos en la manera en que se toman decisiones dentro de la institución.
La crisis se intensificó por el proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que pretendía permitir la entrada de inversionistas privados mediante la comercialización de una participación del 20 % de los derechos comerciales de la Copa del Mundo.
El proyecto contemplaba una operación valorada en alrededor de 4,200 millones de dólares, pero terminó siendo retirado después de provocar un fuerte rechazo dentro de la estructura internacional del fútbol.
Uno de los principales cuestionamientos fue precisamente la manera en que se desarrolló la propuesta. UEFA, Concacaf y AFC denunciaron que una operación de semejante importancia fue impulsada sin suficiente consulta con las federaciones miembro y reclamaron una revisión independiente de lo ocurrido.
Las organizaciones consideran que el problema trasciende una falla de comunicación y afecta directamente los principios de gobernanza de la FIFA. El organismo terminó retirando la iniciativa y reconoció errores en la manera en que fue gestionada.
El conflicto ha provocado divisiones incluso dentro de las propias confederaciones. Mientras las federaciones de Estados Unidos y Canadá respaldaron los cuestionamientos contra la gestión de Infantino, la Federación Mexicana de Fútbol se distanció de esa posición y manifestó su apoyo al dirigente.
Infantino tampoco se encuentra completamente aislado. Aunque enfrenta oposición desde Europa, Asia y parte de Concacaf, mantiene importantes respaldos entre federaciones africanas y sudamericanas, un factor determinante ante cualquier intento de desplazarlo de la presidencia.
La intervención de Trump añade ahora un componente político a una disputa que inicialmente estaba concentrada dentro de las estructuras del fútbol. La relación entre ambos dirigentes se fortaleció considerablemente durante los preparativos y celebración del Mundial de 2026, donde aparecieron juntos en numerosos actos oficiales.
El vínculo también ha provocado críticas debido al principio de neutralidad política que debe mantener la FIFA. Organizaciones vinculadas con la transparencia y gobernanza deportiva han cuestionado anteriormente la cercanía entre Infantino y el mandatario estadounidense.
La controversia llega además en un momento decisivo para el futuro del organismo. Infantino mantiene aspiraciones de continuar al frente de la FIFA y deberá conservar suficiente respaldo entre las 211 asociaciones nacionales que integran la institución para asegurar su permanencia.
El escenario convierte los próximos meses en una prueba de fuerza entre quienes consideran necesaria una renovación de la conducción y las federaciones que continúan respaldando al actual presidente.
Con su pronunciamiento, Trump dejó clara su posición: en medio de una rebelión interna que cuestiona el liderazgo de Infantino, el presidente estadounidense apuesta abiertamente por su continuidad y coloca la crisis de la FIFA también en el terreno político internacional.
