Cuando hablamos de medicamentos, las grandes cifras importan, pero para el ciudadano hay una cuestión mucho más sencilla: “encontrar el medicamento que necesita cuando lo necesite”. Esa debería ser la medida principal de cualquier política pública de medicamentos.
Entre 2020 y 2026, República Dominicana ha aumentado los recursos destinados a diferentes programas, ampliado las Farmacias del Pueblo y extendido la cantidad de pacientes que reciben medicamentos de alto costo. Son avances que pueden medirse. El próximo desafío, de cara a 2028, es conseguir que esa inversión se traduzca cada vez más en medicamentos disponibles, tratamientos oportunos y mejores resultados para los pacientes.
Más recursos para medicamentos
Uno de los avances que se puede señalar es el abastecimiento de los hospitales públicos. Los recursos destinados específicamente a medicamentos e insumos médicos para estos centros pasaron de RD$1,568 millones en 2022 a RD$3,176 millones en 2023, duplicando esa asignación. Es importante aclarar que esta cantidad no representa todo el presupuesto de PROMESE/CAL, sino los recursos destinados específicamente a ese componente del abastecimiento hospitalario.
También, puede observarse en las compras realizadas. Entre agosto de 2020 y junio de 2025, PROMESE/CAL reportó más de RD$52,170 millones en adquisiciones públicas mediante 1,208 procesos. Ese monto incluye medicamentos esenciales, medicamentos de alto costo y otros productos adquiridos por la institución.
Por eso, más que cifras aisladas, permite apreciar la magnitud de las operaciones necesarias para abastecer una parte importante del sistema público de salud.
Más Farmacias del Pueblo
Pero comprar medicamentos no es suficiente. Hay que acercarlos a la gente.
Entre agosto de 2020 y 2025 fueron habilitadas 108 nuevas Farmacias del Pueblo, llevando la red nacional a 653 establecimientos.
Según PROMESE/CAL, más de cinco millones de dominicanos se benefician de esta red. Este crecimiento es especialmente importante para las familias que necesitan medicamentos de manera permanente. Para una persona con hipertensión o diabetes, por ejemplo, tener acceso cercano y continuo al tratamiento puede marcar la diferencia entre mantener su enfermedad controlada o terminar enfrentando complicaciones mucho más graves.
Alto Costo: una cobertura que prácticamente se triplicó
Otro de los cambios importantes se ha producido en el Programa de Medicamentos de Alto Costo.
En agosto de 2020, el programa disponía de aproximadamente RD$2,787 millones para atender unos 2,500 pacientes. Para 2025, los recursos reportados alcanzaban aproximadamente RD$7,314 millones, mientras la cobertura había llegado a 7,400 pacientes.
Esto significa que los recursos aumentaron alrededor de 162 %, mientras la cantidad de pacientes cubiertos creció cerca de 196 %, prácticamente triplicándose.
En septiembre de 2025 se encontraban dentro del programa 1,222 pacientes oncológicos activos, cuyos tratamientos representaban aproximadamente RD$2,273 millones.
Detrás de esos números existen personas con cáncer, enfermedades autoinmunes, enfermedades raras y otras condiciones cuyos tratamientos pueden tener costos imposibles de asumir para una familia.
El desafío ahora es conseguir que esa cobertura pueda seguir creciendo sin poner en riesgo la capacidad financiera del sistema.
No basta con entregar el medicamento
Hay otro cambio que puede resultar todavía más importante a largo plazo: conectar el acceso a medicamentos con la prevención.
La estrategia HEARTS, respaldada por la Organización Panamericana de la Salud, busca mejorar principalmente el control de la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares desde el primer nivel de atención.
Según el informe de la OPS sobre República Dominicana correspondiente a 2024, 58 % de los centros del primer nivel de atención ya aplicaban protocolos estandarizados para hipertensión y diabetes.
¿Por qué esto importa? Porque el éxito no consiste solamente en entregar medicamentos.
En una persona hipertensa, el verdadero resultado es mantener controlada su presión y reducir la posibilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular. En una persona con diabetes, significa evitar o retrasar complicaciones que pueden afectar los riñones, el corazón, la visión o las extremidades.
El desafío hacia 2028
Entre las metas gubernamentales establecidas para 2024-2028 se encuentra llevar la esperanza de vida de los dominicanos hasta los 77 años.
Además, en enero de 2026 el Gobierno colocó expresamente entre sus prioridades de salud el fortalecimiento de la atención primaria y la política nacional de medicamentos. La relación entre ambas cosas es directa. Para vivir más y mejor no basta con construir hospitales. También es necesario prevenir enfermedades, diagnosticarlas temprano y garantizar que las personas puedan iniciar y mantener sus tratamientos.
Por eso, de cara a 2028 deberíamos comenzar a hacernos preguntas cada vez más sencillas y, al mismo tiempo, más exigentes: ¿Está disponible el medicamento cuando el paciente llega a buscarlo? ¿Cuánto tiempo espera una persona desde que su médico indica un tratamiento hasta que puede comenzarlo? ¿Cuántos pacientes interrumpen su tratamiento porque el medicamento no estuvo disponible? ¿Estamos consiguiendo que más hipertensos y diabéticos mantengan sus enfermedades controladas?
Los números muestran avances: 108 nuevas Farmacias del Pueblo, 653 establecimientos en todo el país, más de cinco millones de beneficiarios reportados y una cobertura de medicamentos de alto costo que pasó de unos 2,500 pacientes en 2020 a 7,400 en 2025. Reconocer esos resultados no significa afirmar que todos los problemas estén resueltos. Precisamente porque se han destinado mayores recursos y ampliado la cobertura, el próximo paso debe ser exigir mejores resultados.
El desafío de los próximos años no necesariamente será solamente invertir más, sino lograr que cada peso invertido permita que más personas encuentren su medicamento, comiencen su tratamiento a tiempo y puedan mantenerlo durante el tiempo necesario. Porque detrás de cada presupuesto, cada farmacia y cada medicamento hay algo mucho más importante que una estadística: hay una persona esperando una respuesta para recuperar su salud, mejorar su calidad de vida o, en muchos casos, conservarla.
Credit: Lic. Hamlet Mota
