Nueva York. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, recibió este jueves a los campeones de la NBA, los New York Knicks, en una ceremonia celebrada en la Alcaldía tras el multitudinario desfile de celebración por las calles de Manhattan.
Durante el acto, Mamdani elogió la histórica conquista del equipo y aseguró que el campeonato refleja el carácter resiliente de los neoyorquinos, capaces de superar cualquier obstáculo cuando parecen estar en desventaja.
“Los Knicks hicieron lo que los neoyorquinos han hecho siempre: cuando nos dicen que algo es imposible, encontramos la forma de lograrlo”, expresó el alcalde ante jugadores, entrenadores, directivos y miles de aficionados que siguieron las celebraciones.
El dirigente municipal recordó uno de los momentos decisivos de las Finales, cuando los Knicks remontaron una desventaja de 20 puntos en el cuarto partido de la serie, desafiando todas las probabilidades que favorecían a los San Antonio Spurs.
Según destacó Mamdani, el éxito del conjunto neoyorquino fue producto de la perseverancia, la confianza colectiva y la determinación de un grupo que nunca dejó de creer en sus posibilidades.
Tras el recorrido por el sur de Manhattan, donde miles de seguidores acompañaron al equipo campeón, el alcalde entregó simbólicamente las llaves de la ciudad a la organización de los Knicks, encabezada por el propietario James Dolan, el presidente de operaciones de baloncesto Leon Rose y el entrenador Mike Brown.
Mamdani también resaltó el impacto que tuvo la conquista en la ciudad, señalando que el campeonato unió a los neoyorquinos en una celebración colectiva que trascendió generaciones y barrios.
Por su parte, Brown agradeció el compromiso mostrado por sus jugadores durante toda la temporada y destacó la capacidad del equipo para responder en los momentos más difíciles. Mientras tanto, Jalen Brunson, Jugador Más Valioso de las Finales, dedicó el título a la afición y agradeció a la franquicia por haber confiado en él cuando pocos lo hacían.
Los Knicks conquistaron así su primer campeonato de la NBA en 53 años, poniendo fin a una de las sequías más largas del deporte profesional estadounidense y desatando una celebración histórica en la ciudad de Nueva York.
