La intensa ola de calor que afecta a varias zonas de Italia y Alemania, con temperaturas cercanas a los 40 y 45 °C en algunas regiones, ha provocado daños en la infraestructura urbana, incluyendo semáforos que comenzaron a deformarse y derretirse debido al calor extremo.
Las imágenes difundidas muestran equipos de señalización afectados por las altas temperaturas, evidenciando el impacto que las condiciones meteorológicas están teniendo sobre distintos servicios e infraestructuras.
Especialistas señalan que, aunque Europa ha experimentado olas de calor en el pasado, la frecuencia, duración e intensidad de estos episodios se han incrementado en los últimos años, aumentando la presión sobre sistemas urbanos diseñados para condiciones menos extremas.
Mientras persisten las altas temperaturas, las autoridades mantienen recomendaciones para proteger a la población, reducir la exposición al calor y prevenir riesgos asociados a este fenómeno.
