El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a lanzar fuertes declaraciones sobre el futuro político de Cuba, al considerar que el actual Gobierno de la isla podría dejar el poder en un plazo relativamente corto.
Durante un encuentro celebrado en Florida, el mandatario republicano sostuvo que el sistema político cubano no se mantendrá por mucho tiempo y pronosticó que podrían producirse cambios importantes antes de que finalice su período presidencial, previsto para dentro de dos años y medio.
Trump describió a Cuba como una nación en crisis y aseguró que su administración sigue atentamente los acontecimientos en el territorio caribeño. Además, expresó su intención de facilitar el regreso de ciudadanos cubanos a su país en un futuro cercano.
Al ser consultado sobre la posibilidad de que la estructura política vinculada a la familia Castro continúe al frente del poder durante el resto de su mandato, el gobernante estadounidense respondió que considera poco probable que eso ocurra.
El jefe de la Casa Blanca también relacionó el panorama cubano con la política de Washington hacia otros países de América Latina, particularmente Venezuela. En ese contexto, dejó entrever que su administración podría concentrarse en diferentes escenarios regionales de manera progresiva.
«Vamos a terminar con uno y luego tal vez le echemos un vistazo al otro», expresó, en aparente referencia a las acciones de su Gobierno en la región.
Trump señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene especial atención sobre Cuba, debido también a sus vínculos familiares con la isla. El funcionario estadounidense es hijo de inmigrantes cubanos y ha mantenido una postura crítica frente al Gobierno de La Habana.
Las declaraciones del presidente estadounidense reavivan las expectativas sobre un posible endurecimiento de la política de Washington hacia Cuba y aumentan la incertidumbre sobre el rumbo de las relaciones entre ambos países.
